"No entiendo por qué todo el mundo está tan contento. Me dicen que podré jugar con mi hermano pero no sabe ni aguantar la cabeza. No sabe hacer nada de nada y, para colmo, se pasa todo el día en brazos de mamá. ¡Vaya rollo esto del hermanito!"
En ocasiones resulta difícil evitar los celos entre hermanos por mucho que nos esforcemos, pero sí podemos hacer que se transformen en una experiencia positiva que haga que nuestro hijo evolucione y se vuelva más autónomo.
Los celos son inevitables, así que debemos aceptarlos como algo natural. No sólo es importante qué ocurre una vez ha nacido el bebé sino también qué pasa durante el embarazo y el parto.
Es aconsejable que nuestro hijo escuche el latido del corazón del bebé o sienta las pataditas que da al moverse. Este será un buen momento para que le hable, exprese emociones y podamos contestar a sus preguntas. Sobre todo, debemos hacerle sentir que lo queremos mucho y que ese nuevo hermanito no le va a quitar su puesto.
Si se prevén cambios de habitación, deben hacerse en un principio. Del mismo modo, cuando se aproxime el parto, no debemos cambiar las rutinas diarias del niño.
Llegado el momento, mantener la comunicación será vital para que nuestro hijo no se preocupe por la salud de su mamá.
Al regresar a casa, es una buena idea llevarle un regalo y decirle que se lo trae su hermano. No dudaremos en mostrar lo alegres que estamos por estar todos juntos. En estos momentos tan delicados, hacer que se sienta el centro de atención es la receta mágica para hacerle feliz.
Puede darse el caso de que sea agresivo con su hermano. Si esto ocurre, debemos demostrarle que esa conducta no la aceptamos. A medida que pueda ir entendiendo la nueva situación, la agresividad irá disminuyendo.
Fuente: solohijos.com