Cuántos de nosotros no empezamos a temblar al oír esta frase? Aunque los avances médicos también han hecho evolucionar la práctica de la
odontología, la visita al dentista sigue siendo sinónimo de dolor y pánico. Los padres debemos lograr que nuestros hijos acudan a sus revisiones dentales con buena predisposición y hasta con alegría, porque esta es la base sobre la que se construye una buena salud bucal.
¿Es importante que nuestro hijo visite al dentista?
Sí. Los "dientes de leche" (temporales) pueden enfermar igual que los dientes del adulto (permanentes). Puesto que tienen funciones muy importantes deben conservarse hasta el momento ideal de su caída (hacia los 11-12 años). Es el momento óptimo para prevenir.
La primera visita dental de nuestro hijo.
Debe servir para familiarizarlo con la consulta dental y el equipo humano. Lo mejor es realizarla entre 1 y 3 años de edad. Con visitas periódicas en las que no sea preciso realizar tratamiento, nuestro hijo cogerá confianza y disfrutará de la experiencia.
¿En qué consiste la primera visita al dentista?
Se recogerá información sobre antecedentes médicos y dentales del niño mediante un cuestionario, seguido de una exploración bucodental completa y toma de radiografías si es necesario. El dentista elaborará un plan de tratamiento, aconsejará y aclarará dudas.
Preparación psicológica del niño ante la visita al dentista.
Como padres, intentaremos transmitir confianza en el dentista. No es buena una excesiva preparación. Despertemos la curiosidad al niño y actuemos con naturalidad. Premiar la buena conducta es una buena práctica, pero sin avisar de antemano que tendrá un premio si se porta bien.
Selección del dentista.
La experiencia del dentista en el trato con niños y la capacidad de "conexión" es fundamental. El ambiente de la clínica dental debe ser agradable para nuestro hijo y el trato humano del personal es fundamental. Debe evitarse el uso de "bata blanca".