El ambiente familiar influye de manera decisiva en nuestra personalidad. Las relaciones entre los miembros de la casa determinan valores, afectos, actitudes y modos de ser que el niño va asimilando desde que nace. Por eso, la vida en familia es un eficaz medio educativo al que debemos dedicar tiempo y esfuerzo. La escuela complementará la tarea, pero en ningún caso sustituirá a los padres.
El ambiente familiar es el conjunto de relaciones que se establecen entre los miembros de la familia que comparten el mismo espacio y es consecuencia de las aportaciones de todos los que forman la familia, especialmente de los padres. Existen ambientes familiares positivos y constructivos que propician el desarrollo adecuado y feliz del niño, y en cambio se dan otras familias que no viven las relaciones interpersonales de manera amorosa, lo que provoca que el niño no adquiera de sus padres el mejor modelo de conducta o que tenga carencias afectivas importantes.
Para que el ambiente familiar pueda influir correctamente a los niños que viven en su seno son fundamentales los siguientes elementos:
La vivencia del amor y su manifestación.
Ejercer la autoridad de manera persuasiva con los más pequeños, y de manera participativa, con los mayores.
Basar la relación con nuestros hijos y pareja en la búsqueda de su felicidad.
El trato que brindamos a nuestros hijos y a nuestra pareja debe ser de calidad y positivo, es decir, agradable en las formas y constructivo en el contenido.
Tener suficiente tiempo para compartir con los hijos y con la pareja.
Cuanto mejor se cumplan estos 5 requisitos y más atención pongamos en ellos, mejor será la
educación que recibirá vuestro hijo de su entorno familiar.