Qué es la voluntad? ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a construirla? ¿Está relacionada con la inteligencia?. En el largo camino que deben recorrer padres e hijos, la voluntad entabla un diálogo, a veces de sordos, entre autonomía incipiente y dependencia necesaria. Su mayor o menor comprensión dependerá, en gran medida, de la capacidad de escucha del adulto y de las oportunidades de construcción de la propia voluntad que el niño tenga en sus primeros años.
A todos los padres nos gusta tener hijos voluntariosos y esforzados.
Aunque deberíamos plantearnos si dedicamos el suficiente tiempo para construir en ellos la tan preciada voluntad.
El niño pequeño es un perseverante nato. Él puede repetir y repetir un nuevo aprendizaje para su adquisición. Pero es a partir de los dos años cuando podemos empezar a hablar de construcción de la voluntad, ya que empieza a descubrir su individualidad.
El lenguaje es el vehículo que permite a la madre conducir la conducta desde una dependencia completa al mundo adulto a una autonomía imprescindible para el crecimiento. Esa autonomía le permitirá aplicar su inteligencia a lograr lo mejor para sí mismo.
Entre los 3 y los 6 años, el niño por medio del aprendizaje, empieza a discriminar como impropias o no convenientes algunas acciones.
Aprender a hablar le ofrece las herramientas necesarias para que pueda darse el diálogo interno imprescindible para la puesta en marcha de la voluntad. A los 6-7 años el lenguaje va siendo interiorizado y forma parte de su persona.
¿Qué podemos hacer los padres para facilitar esta imprescindible construcción de la voluntad en nuestro hijo pequeño?