Al nacer, nuestros hijos no son ni buenos ni malos, desconocen las normas que rigen su familia o su sociedad. Su conciencia ética se va desarrollando con el paso de los años. Pero necesitan nuestra ayuda ya que no llevan ningún chip incorporado que les diga si sus actos son correctos o incorrectos, lo que está bien o lo que está mal. Por eso es tan importante enseñar los valores cívicos que les permitan desarrollarse y convivir en una sociedad plural.
Los valores son las normas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Existen diferentes tipos de valores:
Valores familiares: Hacen referencia a aquello que la familia considera que está bien y lo que está mal.
Valores socioculturales: Son los valores que imperan en la sociedad en el momento en que vivimos.
Valores personales: Los valores personales son aquellos que el individuo considera imprescindibles y sobre los cuales construye su vida y sus relaciones con los demás.
Valores espirituales: La
religión y la espiritualidad son valores fundamentales para mucha gente.
Valores materiales: Los valores materiales son aquellos que nos permiten nuestra subsistencia y son importantes en la medida en que son necesarios.
Valores éticos y morales: Son aquellos que se consideran indispensables para la correcta convivencia de los individuos en sociedad. Nos referimos al respeto, la sinceridad, la renuncia a la violencia, la disposición a ayudar, la cortesía, la consideración, la tolerancia y la responsabilidad.
Como los valores no se transmiten vía genética, es de vital importancia tenerlos en cuenta en la educación.