A partir de los 8 ó 9 años nuestro hijo tiende los hilos de lo que más tarde resultará su capacidad para trabajar en grupo y participar en el intercambio futuro como adulto. Se da cuenta de que pertenece a un entorno social, del cual depende y forma parte. También descubre que el grupo es más poderoso que la persona individual, y busca alianzas e identificaciones, disfruta al compartir secretos, travesuras, intereses y son más independientes de los adultos. Se encuentran grupos mixtos, pero las chicas y los chicos tienden a agruparse por separado. En medio de todos estos cambios se desarrolla el realismo pictórico.
La etapa del realismo pictórico es una cima a la que los niños y niñas llegan alrededor de los 8 ó 9 años en la cual sus representaciones plásticas se cargan de detalles. Durante esta época aparece la proporción entre las figuras y los componentes del
dibujo y se empieza a tener una percepción más acabada del espacio. El niño se encuentra frente al desafío de romper con el esquema corporal que logró en la etapa precedente para dar paso a una figura humana más diferenciada, cargada de detalles y más fiel a la real. Ahora nuestros hijos descubrirán que forman parte de un grupo social y están preparados para compartir tanto el diálogo como las tareas y los juegos con otros niños y disfrutar con ello. Utiliza una gran variedad de materiales y ensaya las posibilidades que tiene con cada uno de ellos. Es una etapa en la que se descubre la
decoración, no sólo en el dibujo sino también en su habitación, su manera de vestir, etc.