Todos esperamos con ansiedad la llegada de las vacaciones de verano. Se deja atrás la rutina y se abre un período de ocio y descanso para toda la familia. ¿Para toda la familia? Algunos niños se sienten abrumados cuando llega el verano y los padres encargan gran cantidad de deberes que relega los juegos a un segundo plano. También los niños necesitan descansar del trabajo realizado durante todo el curso y lo mejor es que vivan el verano como un período de relajación y diversión. Si les ha quedado alguna asignatura, se puede hacer compatible el tiempo libre con las clases particulares o la planificación de los estudios.
Todos esperamos con ansiedad la llegada de las vacaciones de verano. Se deja atrás la rutina y se abre un período de ocio y descanso para toda la familia. Sin embargo, cuando acaba el curso escolar algunos padres quieren que sus hijos dediquen un rato diario a hacer algunos deberes. Piensan que de esta manera el niño reforzará los contenidos que ha aprendido durante el año o empezará a preparar el próximo curso. Pero, ¿es positivo que nuestro hijo estudie durante las vacaciones? Si no le han quedado asignaturas para septiembre es preferible dedicar el tiempo libre a las actividades lúdicas y no hacer más que las tareas recomendadas por la propia escuela.
En niños de hasta 8 ó 9 años leer un libro, practicar un deporte y jugar son actividades suficientes para el verano. En chicos más mayores, sobre todo cuando han quedado asignaturas pendientes, se puede optar por ir a clases particulares, programar las horas de estudioý siempre sin renunciar al tiempo libre que todos los miembros de la familia merecen.
Hay que tener presente que un niño que aprovecha el verano para relajarse, jugar y compartir actividades con sus padres y amigos estará en mejor disposición para empezar el nuevo curso que otro que viva estos meses como una tortura, agobiado por los deberes.