- Los antecedentes de este
estudio se encuentran en la sesión clínica del 17 de abril del año 2002.
El paciente Pablo, refirió al psiquiatra que había ido o había sido llevado a un "sitio estomacal", cuando se le pidieron mayores detalles contestó: "Es un sitio malo, con insectos y me dio un mal olor en la boca".
Cuando se reportó "sitio estomacal" como neologismo me dispuse a rechazarlo, tratando de reducir el campo de los neologismos a su acepción clásica: "una palabra nueva, inexistente en el idioma y cuyo significado es especial para el paciente".
Un apreciado colega adujo que sí era un neologismo, en razón de que aunque no eran palabras nuevas, el paciente les había dado un nuevo significado a la expresión y que por tanto, se constituían en neologismos.
Días después los residentes me comunicaron que la contradicción les había dejado confundidos respecto a qué cosa eran los neologismos. Algunos de ellos apoyaron la postura de mi colega: Una palabra de uso normal se convierte en un neologismo si el paciente le da un nuevo significado. Así las cosas, comprendí que el término neologismo se había vuelto problemático y, por lo tanto, se hacía necesaria una investigación más profunda.