Los armarios, para empotrar o independientes, son elementos de los que depende nuestra comodidad.
El armario se define como un mueble con puertas y anaqueles que desde tiempos remotos se ha utilizado para guardar objetos preciosos, libros y documentos. Como mueble propiamente dicho, aparece registrado en numerosos inventarios medievales y a partir del siglo XV su utilización se hace más frecuente y se personaliza para adaptarse a los gustos y estilos de las épocas: uno o más cuerpos, decoración tallada o pintada, etc. Durante el siglo XIX aparece una nueva tipología, los armarios “de luna”, así llamados por tener alguna puerta cubierta con un espejo de gran tamaño. En la actualidad, el armario tradicional se ha mantenido gracias a que su distribución interior ha evolucionado notablemente; sin embrago, está siendo desterrado por los armarios empotrables que, aunque a veces sea aparentemente, ocupan menos espacio.
En el dormitorio o en la cocina.
Los usos también se han visto algo alterados. Aunque estamos acostumbrados a identificarlo con el dormitorio, el armario no sólo está ligado a él, también podemos encontrarlo en el salón, en un cuarto de baño e incluso en la cocina. Nos sorprenderá encontrar algunos modelos con la capacidad de albergar un frigorífico, un horno, una mesa, un fregadero, etc. Por ello, saber el uso que se le quiere dar será fundamental para distribuirlo interiormente lo mejor posible.
Los armarios son muebles imprescindibles sobre todo en los dormitorios ya que albergan la ropa y todas nuestras pertenencias y las protegen tanto del polvo como de la suciedad. Dependiendo del estilo que se implemente en la habitación, se pueden elegir diferentes acabados: madera natural barnizada o pintada, sistemas metálicos ensamblables, etc., según lo que vaya mejor con el resto del mobiliario. El sistema de abertura de las puertas irá en función del espacio. En estancias reducidas se aconseja utilizar puertas corredizas o, incluso, sustituir éstas por persianas enrollables que, pintadas de colores, combinen con el resto de la decoración.
Empotrables y vestidores.
Las viviendas de nueva construcción se entregan ya con armarios empotrados, con el interior vestido o no. Sin embargo, esto no quita para que decidamos incluir un armario extra, ya sea por motivos prácticos o estéticos. El diseño de los empotrables ha evolucionado de tal forma que constituyen una opción casi perfecta.
No obstante aunque, parezcan más discretos, pueden provocar un mal efecto si se han ganado el espacio libre de la habitación, produciendo esquinas insalvables o estropeando la distribución lógica del espacio. También es importante su acabado, ya que en una estancia pequeña un armario de madera oscura hasta el techo puede hacer que resulte aún más pequeña.
Por último, si tenemos espacio suficiente, lo ideal es disponer de un vestidor, que no es otra cosa que una habitación organizada con una serie de módulos que forran por completo las paredes. Actualmente están muy solicitados y constituyen una solución práctica y cómoda-. Las bandejas para camisas, los módulos para trajes, las perchas corbateras, y las pantaloneras, entre otros elementos, permitirán hasta al más despistado tener todo en orden.
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