Durante la mayor parte de los últimos 500 años, ser indígena en las Américas significaba ser eliminado, asimilado o ignorado. Esta dolorosa
historia por fin está siendo ventilada. A medida que las naciones logran una comprensión más profunda y precisa de lo ocurrido buscan corregir las injusticias del pasado.
Esto acontece en todo el continente. Recientemente Canadá creó una nueva provincia, Nunavut, un helado territorio del tamaño de México donde el control político está firmemente en manos del pueblo inuit. En Bolivia, un aymara ha ocupado la vicepresidencia de la nación. En Ecuador una indígena es vicepresidenta del Congreso nacional. En las cortes judiciales de Estados Unidos, algunas tribus ganan casos que buscan hacer efectivas obligaciones pactadas y mayormente ignoradas concernientes a sus tierras ancestrales.....