- En un restaurante de Sabadell, mi novia M. también educadora social, ha pedido, carnívora ella, costillas de cordero.
Yo, vegetariano a tiempo parcial, lasaña de espinacas.
Para que la espera sea menos dura nos traen unas olivas de esas pequeñitas, más hueso que carne, más distracción que alimento pero tan deliciosas, (¿o será el hambre?) que antes de que el camarero vuelva habremos dado buena cuenta de ellas...
Fuente: Monografìas.com