A la hora de ampliar nuestros ordenadores nos mueve algo que se puede definir con una palabra clave: necesidad. Necesidades de potencia, versatilidad, rapidez, y cómo no, almacenamiento.
El software va tomando continuamente un tamaño mastodóntico, y además nuestro trabajo con el ordenador va ocupando cada vez más espacio; curiosamente no basta con un disco duro de gran tamaño, puesto que éste también se va llenando rápidamente.
Todos tenemos datos y programas de los que no queremos o no podemos desprendernos, aún en el caso más que probable de que estos últimos estén desfasados: bases de datos, imágenes y sonidos, documentos, etc. Surge por tanto la necesidad de guardar esa información en algún soporte que nos permita eliminarla de nuestro disco duro y reinstalarla en él cuando sea preciso....