Hemos dicho en otras ocasiones que el punto de partida de cualquier estrategia en Internet es la definición del cliente al que queremos atender.
Sin eso, no es posible ni pensar en servicios a ofrecer, ni en un
diseño de web adecuado, ni en los mejores contenidos a ofrecer, ni en la forma de alcanzar a esos clientes.
Y, una vez hemos definido a qué clientes queremos dirigirnos, con toda probabilidad, habremos definido, no uno, sino varios perfiles de clientes que nos interesan. Así, por ejemplo, una editorial necesita dirigirse a distribuidores, libreros y ........