A principios de los años 30, entre 1932 y 1936, el matrimonio danés Emil y Estrid Vodder, trabajando como fisioterapeutas en Cannes, crearon de manera intuitiva la
técnica de masaje que hoy conocemos como
Drenaje Linfático Manual. Dos tercios de nuestro cuerpo están formados por agua, de ahí que sea fácil comprender la gran movilización de líquidos que tiene lugar en nuestro organismo, siendo en el intercambio celular donde ésta reviste mayor importancia.
La mayor o menor cantidad de líquido que se aloja en los diferentes tejidos favorecerá o perjudicará la correcta
nutrición de las células.
El sistema linfático participa en la regulación del equilibrio de líquidos, ayuda en el proceso de eliminación metabólica, interviene en la respuesta inmunológica y es fuente de purificación y limpieza.
Con el D.L.M. actuamos directamente sobre el tejido conectivo laxo y los líquidos que en él se alojan, consiguiendo recuperar su equilibrio. Su efecto beneficioso se puede observar también a nivel del sistema nervioso neurovegetativo, sobre todo cuando la función simpática sea de especial importancia.
- Curso impartido por la
Sra. Conchita Lozano y la
Dra. Adora Fernández del Instituto Ferlo.