El tema objeto de la indagación semiótica no son precisamente los signos sino la acción de los signos o semiosis.
Esta acción acontece en niveles que pueden distinguirse e identificarse como esferas específicas o zonas de actividad del signo. Al concepto de semiosis, actualmente conectado con la vertiente filosófica del pensamiento sobre el signo, corresponde el término significación, menos "técnico" por cierto y ligado, en nuestros tiempos, a las vertientes lingüísticas.
Sea como fuere, la semiótica contrasta con la semiosis tal como el conocimiento contrasta con aquello que es conocido. La semiótica es el conocimiento acerca de la semiosis. Es la explicación teórica de los signos y de lo que hacen o, para ser más exactos, de lo que hacemos con ellos y de lo que ellos hacen con nosotros.2
La historia de la semiótica es un proyecto que no puede escapar a la filosofía. Si bien complicado, es considerablemente más manejable que la
historia de la filosofía. Será la historia de los intentos, más o menos vacilantes, de tomar a cargo aquello que subyace a la semiosis y la hace posible, a saber, el signo.
¿Qué es un signo en tanto condición y/o resultado posible de la semiosis? ¿Cómo actúa un signo en su distintiva objetividad? Éstas son las preguntas fundamentales de una filosofía semiótica. Persistiremos en ellas aun luego de trabajos como éste. En todo caso, nuestras pretensiones aquí estriban en lo que sería la posibilidad de contextualizar históricamente estas preguntas.
Advierto que esta aproximación no es la de un medievalista que anda por bibliotecas microfilmando raros manuscritos y decodificándolos. Lejos estoy de tal competencia u oficio. Mi acercamiento a este tema es el de un semiótico de una megaurbe latinoamericana de finales del siglo XX que entiende su disciplina como práctica originariamente filosófica. Esgrimo esta evidencia para indicar que no me puedo preciar de conocer, ni por asomo, la totalidad de escritos del autor que me propongo estudiar aquí. Lo conozco a través de ediciones y, por ende, de selecciones preparadas por sus más renombrados exégetas. Me he encomendado a ellos para recoger casi exclusivamente las tesis sobre la acción/pasión de los signos que comprometen aspectos cruciales de su filosofía. Al final se trata de reconocer las vigas y columnas de una construcción que sigue siendo, en mucha medida, misteriosa para mí.
Desde este otro oficio de semiótico de flujos de comunicación social que se ejerce en la Universidad con un gesto extrañamente similar y diferente al del filólogo medievalista en la biblioteca frente a sus manuscritos, desde esta preocupación permanente, pretendo elaborar, hace ya años, en el marco de la apertura al curso de Semiótica General, apuntes relativos a hitos de una posible historia del pensamiento sobre el signo o, más exactamente, sobre la "signidad". En suma, el estudio y la
enseñanza de semiótica general ha ido conduciéndonos progresivamente a un estado de curiosidad e inquietud permanente en torno a la evolución histórica de las perspectivas de estudio del signo, esto es, a un querer-saber sobre el ser y sobre el hacer de las teorías que, a lo largo de la historia del pensamiento, han abordado el mencionado tema.
Fuente: http://sisbib.unmsm.edu.pe