El nombre de Cordyline deriva de la forma en �porra� de las raíces de las plantas pertenecientes a este género que se incluye en la familia de las liliáceas. Este género engloba a una docena de especies de arbustos y árboles perennes originarios de las zonas tropicales de América del Sur, polinesia, Malasia e India y las zonas templadas de Nueva Zelanda y Australia.
Son muy populares como plantas de interior debido a su forma e intensos coloridos y a su fácil mantenimiento. Los de color verde oscuro toleran una iluminación deficiente. Están emparentados con las drácenas, con las que frecuentemente se intercambian de forma errónea los nombres. Sin embargo, existen claras diferencias entre ambos géneros: los cordilines presentan rizomas trepadores y sus raíces son blancas y nudosas, mientras que las drácenas no presentan este tipo de rizomas y las ligeras raíces superficiales son intensamente amarillas o naranjas.
Cordyline terminalis (a veces vendida como C. Fruticosa o Dracaena terminalis), presenta numerosas variedades con hojas generalmente matizadas o salpicadas de rojo. �Red Edge� es la favorita, de pequeño tamaño y hojas de unos 13 cm de longitud y 2 cm de anchura, de color rojo vivo y rojo oscuro. �Prince Albert� es muy parecida a la anterior, aunque de mayor tamaño. Otras variedades son: �Firebrand� (color bronce), �Amabilis� (verde y blanca), �baptistii (verde, rosa y amarilla), �Ti� (totalmente verde), y otras nuevas como �Atoom� y �Kiwi�.
Los cordilines de mayor tamaño son C. stricta y C. australis, empleadas fundamentalmente en lugares públicos.
Fuente: http://www.infoagro.com