El practicante llega a una academia o escuela de artes marciales con diferentes objetivos, primero que todo casi en la totalidad de los casos no ha tenido un contacto previo con el arte marcial y mucho menos conoce la diferencia entre Taekwondo, karate, kung fu o judo, en su mayoría sólo llegan porque alguien les recomendó la academia, viven cerca, o se sintió algún interés en ponerse a practicar.
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