Lo que menos me ha gustado:
Todo me gustó.
Lo que más me ha gustado:
La reafirmación de la tesis de Chomsky.
Te prepara para:
Que como el triángulo semiótico de los sordos se da con módulos diferentes a los de los oyentes, la gramática de su lengua es también diferente. Esto lo comprende mejor quien tenga nociones de neurolingüística y haya leído a Chomsky. Develada la incógnita lingüística de la organización del cerebro, estaríamos ad portas de investigaciones que conduzcan a hallazgos impredecibles y sorprendentes para la comunicación humana.
Conclusión:
La monografía de Loras reafirma nuestra admiración a Chomsky a la vez que renueva nuestro interés por descifrar las incógnitas implícitas en la relación cerebro, pensamiento, lenguaje e inteligencia. Sólo que preferiría llamar a las señas lengua y no lenguaje. Si hemos determinado la organización intercomunicativa de los módulos cerebrales, tanto de sordos como de oyentes, es viable afirmar que hemos dado un paso muy importante para acelerar los procesos de investigación de la comunicación humana. ¿Estaremos cerca de operacionalizar conscientemente la comunicación telepática, por ejemplo? La telepatía es real, solo que no sabemos cómo opera a nivel cerebral, cómo se da su control motor. Si Wernicke no puede trabajar sin Broca, y viceversa, y esta interrelación ha sido la clave para descifrar la organización del cerebro --entiendo que se trata de organización del lenguaje a nivel cerebral -- es obvio que hay una clara omisión: ¿qué papel desempeñan en esta organización Luria Superior, Luria Inferior, Dejèrine y Exner que tienen también sus funciones específicas como centros del lenguaje que son también?