Quién podría negar que un sabroso cafecito siempre es bueno después de una rica comida, o como compañero infaltable en la charla con amigos; quién no se tienta con una gaseosa bien helada cuando el calor golpea y la sed acecha; o quién no disfrutó de un exquisito té con galletitas una tarde cualquiera? Todas estas bebidas, aunque aparentemente tan diversas, tienen algo en común: la cafeína.
Fuente: http://www.buenasalud.com