El término
globalización se ha puesto de moda en todo el mundo. El Estado-nación, fuerza motriz de los últimos dos siglos, está desapareciendo bajo la presión de la integración transnacional. Sin embargo, pese a sus muchos efectos benéficos, la globalización es un factor de perturbación, y los que se sienten más amenazados por ella podrían tratar de hacer retroceder el reloj.