En la década de los ochenta se inició lo que los críticos anglo-norteamericanos han denominado an ethical turn, una vuelta a la ética generada como reacción al relativismo y radicalismo culturales propugnados por ciertas concepciones ideológicas de la postmodernidad. Este giro hacia planteamientos éticos postula la revisión a fondo del modo en que la
literatura en general y la narrativa en particular expresan y articulan comportamientos éticos. Los estudios de trauma (Trauma Studies) constituyen un desarrollo ulterior de esta nueva corriente crítica, que se origina en los Estados Unidos a partir de mediados de los noventa. Sus inicios se asocian con la transferencia del concepto médico de trauma al campo de la teoría crítica. El concepto de trauma comenzó a tener una marcada importancia a partir de 1980, cuando fue incluido por primera vez en el canon profesional de médicos y psiquiatras y se reconoció el llamado desorden de estrés postraumático (Post-traumatic Stress Dissorder [PTSD]) como enfermedad invalidante, en respuesta a las enormes presiones políticas ejercidas por los veteranos de la Guerra del Vietnam. Su salto al campo de la crítica literaria se asocia a la búsqueda por parte de algunos compañeros y discípulos destacados de Paul de Man, pertenecientes a la escuela deconstructivista de Yale, como Geoffrey Hartman, Shoshana Felman, Cathy Caruth o Dominik LaCapra, de herramientas adecuadas para analizar la literatura del Holocausto. Los factores que contribuyeron a este cambio de orientación de la escuela de Yale de la deconstrucción a los estudios de trauma son varios, entre ellos, los efectos de las dos guerras mundiales y otros conflictos bélicos, el choque de civilizaciones, los procesos de descolonización y globalización y la alienación de los afectos provocada por las nuevas tecnologías y la sociedad de consumo.
Dados sus orígenes, la teoría del trauma ha prestado atención preferente hasta el momento a la literatura sobre el Holocausto y otros conflictos bélicos como la guerra del Vietnam y, en menor medida, a la literatura que señala a la
historia como el factor desencadenante de traumas interraciales. Sin embargo, no ha abordado todavía el análisis sistemático y comparativo de las innovaciones formales empleadas por escritores contemporáneos para representar tanto los traumas colectivos arriba mencionados como los traumas individuales que aparecen en otros tipos de narrativa contemporánea en lengua inglesa, empleando en el análisis una perspectiva ética que identifique la resistencia del texto a absorber los discursos dominantes y busque establecer la relación entre innovación formal e ideología. El objetivo del presente seminario es precisamente abordar dicha tarea, explicando las principales características teóricas de este enfoque crítico y probando su capacidad explicativa en una serie de textos literarios contemporáneos de expresión inglesa que reflejan tanto traumas individuales como colectivos, asociados a tres tipos de minorías: 1) de género, especialmente, la
literatura de mujeres, incluida la literatura lesbiana; 2) étnicas, como los escritores americanos de origen judío, africano, o nativo y los aborígenes australianos; y 3) culturales, como las existentes en Irlanda entre escritores de origen católico y protestante.