Introducción Muchos directivos se quejan de la falta de compromiso de sus empleados en torno a la misión y los objetivos de la empresa. Son conscientes de que necesitan cambiar aspectos importantes de la operativa y de la cultura para conseguir personas más proactivas y capaces de trabajar en equipo, pero les falla la comunicación tanto a nivel vertical (entre jefes y subordinados) como transversal (entre los distintos departamentos).
Históricamente, se han propuesto distintos modelos de
gestión del cambio, pero con resultados poco profundos y efímeros. Este programa propone un nuevo sistema de gestión, la Dirección por Misiones (DPM), cuya implantación ha sido un éxito a la hora de introducir cambios en empresas líderes. Partiendo de la misión de la empresa y tomando ideas de la Dirección por Valores y de la Gestión por Competencias, la DPM despliega la misión en misiones participadas que sirven para orientar los objetivos y generar indicadores. Se consigue así una acción coordinada entre el sistema de gestión y el estilo de liderazgo; lo que contribuye también a que las personas se identifiquen con la empresa, logrando un mayor rendimiento en todos los niveles de la
organización.
En la coyuntura actual de crisis económica en que nos vemos obligados a poner en marcha nuevas políticas y actuaciones de choque, este sistema de gestión nos ayudará a llevarlo a cabo siempre de acuerdo a la estrategia a largo plazo de la compañía y sin perder nunca de vista la misión de nuestra empresa.
Temario La visión: definición y estrategia Muchas empresas fracasan porque les falta una visión a largo plazo de hacia dónde va la empresa. Sin esa visión, los objetivos concretos pierden sentido y dejan de cumplirse. Es importante no olvidar que el fin de una empresa no es conseguir unos objetivos más altos cada año, sino realizar cada vez mejor la misión. Para lograrlo, la DPM no anula los objetivos sino que les da un sentido que los enriquece y orienta. Si no conocemos para qué hacemos las cosas será muy difícil saber cómo llevarlas a cabo.
En este módulo descubriremos quiénes y cómo deben elaborar esa visión sobre el futuro de la empresa.
Los agentes del cambio: frenos y competencias de liderazgo Cualquier directivo debería ser capaz de ser agente de los cambios impulsados desde la dirección. Es decir: aceptar el cambio, interiorizarlo y promoverlo. Sin embargo, el temor a lo desconocido y la falta de autoconocimiento o de autoestima puede dificultar la implantación del cambio.
Conoceremos las competencias básicas que hacen que los directivos puedan interiorizar los cambios y llegar a promoverlos entre sus equipos.
De uno a muchos: elementos críticos de la organización Los directivos tienen la obligación de hacer "que las cosas sucedan". Sin embargo, cuando se trata de implantar cambios pueden encontrarse con colaboradores que presentan nuevos o los mismos bloqueos que ellos mismos tuvieron para interiorizar el cambio.
Existen algunas normas básicas para promover el cambio, pero la clave reside en explicar el para qué, ofreciendo a las personas de la
organización la oportunidad de contribuir a algo que vale la pena, que da sentido a la existencia de la empresa y que contribuye a la identidad de la misma.
A través de casos reales, descubriremos las mejores prácticas para la promoción del cambio en todos los niveles de la organización.
La misión como motor del cambio Uno de los problemas más habituales en los procesos de cambio es lograr la adhesión y el compromiso de los distintos miembros de la organización. La DPM viene a resolver ese problema a través de la creación de un cuadro de mando de la misión (mission scorecard), en el que se determinan las áreas básicas de actuación partiendo de la misión. El conjunto de misiones participadas da lugar a un organigrama de la misión (mission chart) que complementa el organigrama funcional tradicional. A lo largo del programa iremos desgranando los conceptos básicos de esta modalidad de gestión para descubrir su influencia en la motivación de las personas (sistemas de evaluación e incentivos) y el liderazgo de la empresa.
Liderazgo centrado en la misión La implantación de la DPM, conlleva un desarrollo paralelo en liderazgo pues esta nueva filosofía de gestión es mucho más rica y contribuye a que los directivos se conviertan en verdaderos líderes capaces de hacer que las personas se identifiquen con la empresa en la que trabajan. Al conectar la gestión del día a día con la misión o razón de ser de la organización, son capaces de conectar el "qué hacemos" con el "qué queremos ser" logrando un mayor rendimiento en todos los niveles de la organización.
Beneficios Para el directivo A través del programa, el participante aprenderá a:
· Aprender a definir la visión a largo plazo de su compañía para poder definir un
cuadro de mando integral que dé sentido a los objetivos marcados.
· Diseñar procesos de cambio necesarios en el corto plazo pero siempre coherentes con la misión de la empresa.
· Promover de manera efi caz dichos cambios entre sus colaboradores.
· Identificar y liderar agentes del cambio dentro de su equipo.
Para la empresa Las empresas que han integrado adecuadamente la Dirección por Misiones consiguen:
· Integrar la misión de la Empresa en la gestión diaria.
· Desarrollar líderes capaces de transmitir el sentido de misión a sus equipos, reforzando la iniciativa individual (empowerment) propia de los sistemas de dirección por objetivos.
· Desarrollar una cultura de pertenencia entre los miembros de la empresa, que les compromete más con los cambios que ésta deba llevar a cabo.
· Introducir cambios de forma no traumática y más comprensible dentro de la visión del largo plazo.
Metodología El tiempo de trabajo se repartirá entre discusiones de casos y conferencias-coloquio.
Aprender de la experiencia El método del caso es un sistema de
formación activo, muy utilizado en la formación de directivos. El participante recibe una descripción real de una situación empresarial ante la que debe tomar una decisión. A partir del análisis, debe proponer distintas líneas de acción, escoger la que le parezca más oportuna y diseñar un plan realista para su puesta en práctica.
Durante el programa se divide a los participantes en equipos reducidos, en los que contrastan sus conclusiones. Finalmente tiene lugar la sesión general, dirigida por un profesor que cuida de que la discusión sobre los problemas, las soluciones propuestas y las conclusiones para la puesta en práctica se lleve con orden y rigor metodológico.