La celebración del aniversario del 2 de mayo de 1808, inicio de la Guerra de la Independencia, que va a tener lugar específicamente en Madrid y Zaragoza, supondrá una revisión importante de la figura de Goya, eje de casi todas las exposiciones conmemorativas. Zaragoza, en su Museo de Bellas Artes, ha presentado ya (2007) la exposición sobre
Goya y el oratorio del palacio de los conde de Sobradiel, así como la de la adquisición del
Retrato del Infante don Luis María de Borbón, y se inaugurarán en breve,
"La memoria de Goya", "Goya e Italia", y
"Goya y el mundo moderno. En Madrid se están organizando exposiciones en la Biblioteca Nacional, centrada en dibujos y estampas, en los
Desastres de la guerra y algunos temas del período de la posguerra, y también el Museo Municipal se sumará a esta celebración. Será, sin embargo, en el Museo del Prado, que conserva la más importante colección de las obras de Goya en España, donde se organiza la exposición titulada
Goya en tiempos de guerra (1795-1820) (14 abril-13 de julio), en la que se inscribe la figura del pintor en el contexto de la situación histórico-política española desde fines del siglo XVIII hasta el regreso de Fernando VII y la abolición de la Constitución liberal de 1812. Es ese período fundamental del artista, el más valorado y significativo para el mundo moderno. Los casi 30 años de su actividad en el siglo XIX son los que se revisan con profundidad en la exposición del Prado, y los que, con el añadido final de los años de Burdeos, hasta 1828, se plantearán en el curso de El Escorial, coincidente con las últimas semanas de la exposición del Prado, que permitirá a los asistentes al mismo tener una visita especial y acceso libre a la misma cuantas veces sea preciso. Son escasos los documentos que se conservan sobre el artista y su obra en el período que va entre 1820 y 1828. No existe, por ejemplo, un corpus de correspondencia continuada e íntima del artista, como la que hay en el siglo XVIII con su amigo de infancia Martín Zapater. Sus ideas se expresan en los que se han titulado como "Cuadernos-diarios", es decir, los álbumes de dibujos que realizó entre 1800 y 1828 (conocidos como álbumes
C,
D, E, F, G
y H), así como en las series de aguafuertes de los
Desastres de la guerra, la
Tauromaquia(en menor medida) y los
Disparates. Estas obras serán objeto de especial atención en el curso, debido a su importancia clave para la comprensión de Goya. También se analizará la documentación existente de ese período, que sirve como base del conocimiento seguro de las obras de su mano. Especial atención merecen los patronos y mecenas de ese momento, así como los autores que se refieren contemporáneamente a su figura, la valoran o critican y hacen cual era la consideración de la sociedad y del mundo cultural ante Goya. Muchos de los juicios y afirmaciones sobre sus ideas o sobre su estilo y obras de ese período, expresadas en la
literatura moderna, repiten tópicos establecidos en períodos concretos de la historiografía, muy posteriores a su muerte, sin que se haya realizado todavía un juicio crítico y moderno verdadero sobre su figura. Goya, por la riqueza de su obra, tiene una dimensión que puede definirse como inabarcable. Es necesario por ello estudiar su figura, por períodos concretos, al hilo de su biografía y de los acontecimientos políticos, que influyeron profundamente en su actividad y en la expresión de su
pintura, que servirán para establecer con más precisión una cronología, que en su caso, está aún por fijar con rigor histórico-artístico, como tienen ya otros artistas de su talla. Se debería plantear el estado de la cuestión de los estudios de Goya, exponiendo los problemas actuales que presentan exposiciones, bibliografía y análisis técnicos de sus obras, pero también desde un punto de vista más amplio, reservado a las mesas redondas, como las cuestiones que afectan, por ejemplo, a las interferencias del mercado, histórico y actual, en la identificación segura de las obras de su mano, o el mal entendido prestigio de museos que temen profundizar en el estudio científico de sus fondos de Goya, por la posible "pérdida" de atribuciones al artista. Existen lagunas de documentación, y se deben ir planteando los caminos que se habrán de seguir en el futuro en los estudios sobre el artista, que van a pasar a manos de una generación joven, con otras posibilidades técnicas y de información, y que no tienen ya los prejuicios de quienes se acercaron a Goya desde una historiografía nacionalista, exaltadora de su personalidad y científicamente poco rigurosa. Las cuestiones de atribución surgidas en los últimos años, debidas a nuevos hallazgos y análisis documentales, y a los análisis técnicos, producidos durante la preparación de algunas exposiciones recientes, como la de Madrid-Londres y Chicago, de 1993-94, o la del Metropolitan de Nueva York de 1995, Madrid 1996, establecen un sistema de trabajo para el futuro del conocimiento de Goya. Los temas que se van a abordar a lo largo del curso, en las conferencias y en las mesas redondas, en que participarán especialistas reconocidos sobre Goya, sobre pintura del siglo XIX y sobre cuestiones de carácter técnico, están pensados para exponer cuestiones biográficas y del pensamiento del artista, así como para analizar las obras de ese período con ejemplos seguros, que sirvan para marcar una línea entre 10 que puede considerarse de su mano y 10 que pertenece a sus imitadores. El curso está pensado, por ello, como un debate abierto y amplio entre especialistas de ideas diferentes sobre la materia.