InformaRN pone a disposición de sus lectores un dossier inicial sobre Guatemala, Nación sobre la cual pesan las desgracias del pasado y los errores del presente. Se supone que este país vive un periodo de post-guerra, que debería caracterizarse por el pleno respeto a los
derechos humanos, pero no es así. Los informes más recientes llegados a InformaRN, dan cuenta que la democracia se tambalea en momentos en que se avecinan las elecciones generales del próximo 9 de noviembre. A juzgar por los analistas internacionales, el desarrollo y resultado de esos comicios evidenciarán el estado de salud de la democracia en Guatemala.
Los artículos, entrevistas y reportajes aquí reproducidos, explican cómo el proceso para lograr la paz en Guatemala fue lento y complejo, y cómo sus resultados tienen que ver menos con el fin del conflicto que con el tipo de sociedad que debería crearse al alcanzarla. Tardó nueve años y abarcó cuatro gobiernos y tres comisiones negociadoras. En este período el diálogo se volvió negociación substantiva, y cambiaron el interés de las partes y el contexto internacional. Las negociaciones de Oslo en 1990, las de México en 1994 fueron la antesala del acuerdo de Paz Firme y Duradera del 29 de diciembre de 1996. Los conflictos y la guerra terminaron sucesivamente dejando un saldo de destrucción y muerte de las que ninguna sociedad se repone fácilmente.
Desde entonces hemos seguido con atención cómo el proceso de paz de Guatemala más que ponerle fin a un conflicto armado, terminó con la estructura de un poder contrainsurgente, represivo frente a la oposición democrática. Ahora bien, desmontar esto ha sido y es una obra de una ingeniería democrática para la cual no hay fuerzas suficientes. La realidad de estos días lo confirma.