Para quien sabe apreciar algo más allá de los espectaculares paisajes, las playas seductoras y la modernidad de los lujosos
hoteles y resorts o de los grandes centros comerciales, sin duda el mayor encanto de las islas del archipiélago hawaiano es lo que llaman allá el espíritu aloha.
Los primeros habitantes del archipiélago fueron polinesios que llegaron desde las Islas Marquesas en el siglo V. Hacia el año 1000 arribaron los tahitianos, que introdujeron su orden social, religión y costumbres. El primer occidental en pisar estas islas fue el capitán británico James Cook, que arribó en 1778 a las Islas Sandwich, como las bautizó. Si bien al principio fue visto como Logo, dios de la fertilidad, pronto surgieron enfrentamientos que se saldaron con la muerte de Cook.
Hasta la llegada de Cook cada isla poseía su propio rey, hasta que Kamehameha, rey de Oahu, unificó el archipiélago bajo un solo mando. Este rey único comenzó a tratar con los comerciantes estadounidenses interesados en la madera de sándalo, con los balleneros, que usaban las islas como escala, y con los misioneros que acudieron a evangelizar a una población ya diezmada por las enfermedades venéreas traídas por los marineros.....