HIPOTERAPIA EN LA PRÁCTICA
El
término hipoterapia, se refiere a una forma pasiva de montar, en la que el
paciente se sienta sobre el caballo y es colocado en varias posiciones,
con lo que se acomoda al movimiento oscilante del animal.
Se ha
demostrado el éxito de la hipoterapia mediante radiografías y
electromiografías y el de la transferencia del movimiento tambaleante del
caballo al paciente, mediante películas científicas.
Cuando
se comienzan las sesiones de hipoterapia, el primer paso es en que el
paciente realice su primer contacto con el caballo. Este paso, se da
acercándose al animal y teniendo un contacto físico con él, acariciarlo,
que el paciente sienta su tacto, su musculoso cuerpo y la suavidad de su
morro. Ofrecerle una golosina y tener un tiempo de relación.
No se
pide que el paciente aprenda a montar, sino que, situado sobre el caballo
y acompañado por el fisioterapeuta, adopte varias posiciones que faciliten
la circulación sanguínea, mejoren el equilibrio y el sentido espacial. A
través de los movimientos del caballo, se consigue reprogramar el cerebro
del jinete, un paciente que, sentado sobre la montura, realiza así un
movimiento pélvico muy similar al que efectúa una persona al caminar.
Realizado
el primer contacto, se sube al paciente sobre el caballo; se debe sentar
en la cruz prácticamente; ésta, es la zona más alta de la columna del
caballo, es dónde el cuello se une con la espalda y en este punto, se
reciben los movimientos de los músculos anteriores y posteriores. Éstos
movimientos, son los que estimularán y ayudarán en la terapia al paciente.
Cuando
vamos subidos a un caballo que marcha al paso, se asegura el ejercicio de
la pelvis y la espina dorsal, por lo que la hipoterapia se lleva a cabo en
la mayoría de los casos al paso y no al trote o al galope. La sensación de
ligereza de las piernas en el balanceo rítmico del paso del caballo, es
una experiencia única para los pacientes que no pueden andar con
normalidad.
No siempre el paciente se sentará sobre el caballo en la
postura tradicional, a horcajadas y mirando hacia la cabeza del animal,
algunas veces y dependiendo del tipo de estimulación que se necesite, es
posible que se tumbe sobre el lomo, que se siente al revés (mirando hacia
la grupa), e incluso que adopte otras posturas.
En esta terapia, el
paciente no solo realiza un ejercicio pasivo a través del caballo, sino
que también hace ejercicios para relajarse, estirarse y mejorar el
equilibrio, los reflejos y la coordinación. Otra modalidad es el volteo,
que consiste en efectuar ejercicios gimnásticos encima del caballo.
Es
de gran valor para:
- corregir problemas de conducta,
-
disminuir la ansiedad,
- fomentar la confianza y la concentración,
-
mejorar la autoestima,
- promocionar estímulos al sistema sensomotriz e
-
incrementar la interacción social y la amistad.
La cadencia
rítmica y constante del caballo al andar, proporciona una forma ideal de
trabajo y estimulación. La posibilidad de variar las cadencias, aumentando
o disminuyendo los ritmos del movimiento, así como la variación de los
aires del caballo (paso, trote y galope), permiten una gran variedad de
posibilidades de estimulación. Unos 110 movimientos diferentes transmite
el caballo al andar al jinete; no hay músculo ni zona corporal al que no
se transmita un estímulo.
Un aspecto muy importante de esta
terapia, es que el paciente asume los ejercicios como una diversión, lejos
de una mesa de tratamiento, del ambiente convencional de
fisioterapia y de
cualquier máquina, mantiene al paciente entretenido y atento a lo que
sucede a su alrededor; los ejercicios pasan a un segundo lugar para el
paciente, mientras el sistema nervioso central, está trabajando y se
obtienen los resultados y avances deseados.
Estas terapias, exigen un
personal altamente competente y especializado, además de caballos con un
carácter dócil que deben ser absolutamente seguros y muy obedientes.
Las
sesiones, comienzan siendo de unos
15 o 20 minutos, de dos a tres
veces por semana; a medida que el paciente avanza, los tiempos
normalmente, aumentan y se puede llegar a sesiones de unos
50 o 60
minutos.La hipoterapia produce que el movimiento sea vida y lo es
especialmente para los que van en silla de ruedas o tienen dificultad para
caminar. A estas personas, el caballo les permite andar justo por donde no
va una silla, por la montaña, por los caminos y eso les permite contactar
con la naturaleza.
FUNCIONAMIENTO DE LA HIPOTERAPIA.Básicamente,
la hipoterapia consiste en que personas afectadas por enfermedades o
trastornos crónicos, monten a caballo. Esto hace que el paciente reciba un
estímulo físico en todo su cuerpo, haciendo que zonas que jamás han sido
estimuladas físicamente, reciban estímulos, lo cual puede causar efectos
increíbles.
Para poder montar en el caballo, cualquier paciente
debe seguir unos pasos en las primeras sesiones y dependiendo del tipo de
afección, se comenzará realizando unos primeros contactos con el caballo
desde abajo. Conocer un poco al animal y entablar una cierta relación de
contacto.
Esto suele ser durante la primera o las primeras dos
sesiones. Se le debe explicar al paciente, en qué consiste su tratamiento,
qué es lo que tiene que hacer en el caballo y cuáles son los riesgos que
puede correr. Claro está, que en el caso de niños, estas explicaciones
deben ser inteligibles para él.
Antes de montar por primera vez,
el paciente debe pasar una evaluación por parte del personal sanitario del
centro, el cual, valorará el grado de afección en función de su
exploración y de la información médica que pueda o deba aportar el
paciente y establecerá:
- si el paciente puede o no montar a
caballo
- qué tipo de efectos secundarios podría tener y por tanto,
establecer un plan de prevención
- establecer un plan de trabajo
(qué caballo debe montar el paciente y el programa de trabajo que debe
realizarse sobre él).
Antes de cada sesión, el paciente deberá
hacer un calentamiento en el gimnasio, de manera que sus músculos y
articulaciones estén preparados para el ejercicio que tendrá sobre el
caballo.
Este calentamiento, puede durar entre 15 y 20 minutos. Luego,
el paciente pasará al caballo, donde desarrollará el programa previsto,
asistido siempre por el monito de equitación y los asistentes que estarán
pendientes de él durante la monta.
El tiempo de trabajo en el
caballo es variable, pero inicialmente, suele durar entre 15 y 30 minutos.
Terminado el trabajo sobre el caballo, el paciente pasará nuevamente al
gimnasio, donde durante unos 20 minutos, debe realizar un proceso de
relajación antes de salir del centro.
Gran parte de los
pacientes que reciben tratamiento con caballos, deben desplazarse en silla
de ruedas, ya que padecen problemas de movilidad que les impide andar.
Esto no es un problema para poder acceder al caballo, ya que en estos
casos, como en aquellos donde se emplean muletas, andadores u otro tipo de
elementos de ayuda, se emplea una rampa de acceso que eleva al paciente a
una altura adecuada, para que pueda montar en el caballo cómodamente, con
la ayuda de un auxiliar.