El origen del
cálculo integral se remonta a la época de Arquímedes (287-212 a.C.), matemático griego de la
antigüedad, que obtuvo resultados tan importantes como el valor del área encerrada por un segmento
parabólico. La derivada apareció veinte siglos después para resolver otros problemas que en principio no
tenían nada en común con el cálculo integral. El descubrimiento más importante del cálculo infinitesimal
(creado por Barrow, Newton y Leibniz) es la íntima relación entre la derivada y la integral definida, a pesar
de haber seguido caminos diferentes durante veinte siglos. Una vez conocida la conexión entre derivada e
integral (teorema de Barrow), el cálculo de integrales definidas se hace tan sencillo como el de las derivadas.
Fuente: Comunidad emagister