La práctica del deporte debe ser un medio de mejorar la salud del ciudadano, la superación física del individuo por medios naturales. La utilización de sustancias cuya finalidad es aumentar artificialmente el rendimiento humano representa una adulteración de la práctica deportiva contra la que se debe protestar y combatir enérgicamente. Por tanto, deporte y droga son conceptos antagónicos. El dopaje es contrario al espíritu del deporte y la lucha contra el mismo se debe intensificar, acelerar, armonizar y unificar.
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