A lo largo de la historia, el ser humano ha demostrado un vivo interés por el conocimiento del espacio y los cuerpos celestes. Numerosas culturas de todos los continentes han dejado vestigios de este anhelo como puede verse a través de pinturas y esculturas en piedra de los pueblos amerindios, o en las construcciones megalíticas como Stonehenge en Gran Bretaña, hasta incluso en los complejos calendarios desarrollados por los egipcios, los mayas y los aztecas. Este interés se ha visto reflejado primero en la observación de las estrellas y más tarde en el deseo de viajar hacía ellas.
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