Se habla
inglés, se escucha reggae a toda hora en todo lugar, se maneja por la izquierda. Se bebe ron como si fuera agua, se elabora uno de los cafés más exquisitos y famosos del planeta, se fuma excelente tabaco. Se puede escalar una montaña o bañarse al pie de una cascada; se puede bucear o tomar sol sin ropa alguna. Se pesca y se juega al cricket o al golf. Se disfruta de algunas de las playas más hermosas del Caribe, se sueña despierto, se vive cada momento de la estadía como un sueño.
Los indios Arawaks dieron a esta isla el nombre de Xaymaca y durante años la tuvieron sólo para ellos. Pero con el paso del tiempo y a lo largo de varios siglos, el mundo entero llegó a la isla, se quedó e hicieron de Jamaica un paraíso. Vinieron desde España y dieron nombres como Ocho Ríos y Río Grande; y de Inglaterra sus leyes y su idioma. Vinieron de África con su rica cultura y su vitalidad, de Portugal con su antigua tradición judía, de China e India, de Siria y Nepal, Escocia y Francia. Y todos ellos tuvieron hijos e hijas Jamaicanos. Así que, aunque el plato nacional es el “ackee” procedente de Ghana, servido con pescado salado, el menú incluye wonton frito, fettucine, fondue de boeuf y té cerasee....