Introducción
Es el término convencional que se utiliza para el período de la historia europea, que abarca desde el colapso de la civilización romana en el s. V hasta fines del s. XV.
Los límites cronológicos en la periodización histórica son artificiales pero necesarios para delimitar el estudio. Para dividir este extenso período se distingue la Alta Edad Media, entre los ss. V y XII, y la Baja Edad Media del s. XIII al s. XV.
El término se debe a los eruditos humanistas de los ss. XV y XVI, que se refirieron a esta época como «Medium aevum» (Medievo), pues se veían a sí mismos como los líderes del Renacimiento, exponentes de una nueva mentalidad, de una cultura y de una civilización que desde su punto de vista habían estado en la oscuridad, después del declive de la cultura grecorromana en Occidente. La Edad Media se entendía como un oscuro período de tránsito. A inicios del s. XVII se definió la Edad Media como el período histórico que abarca desde el fin de la Antigüedad clásica hasta el Renacimiento del s. XV, y fue un profesor de historia, C. Keller, quien en 1.688 publicó una obra en la que utilizaba el término. A finales del s. XVIII, los historiadores europeos empezaron valorar esta época de un modo distinto. Descubrieron que es el momento en que se formaron las naciones, influidos por los nacionalismos emergentes y las ideas del romanticismo.