- La satisfacción espiritual del ser humano está en correspondencia con las circunstancias objetivas que le proporciona el tipo de sociedad en que se desarrolla.
El individuo como personalidad comienza a establecer un sistema de relaciones, que no sólo se fundamenta en el sistema de relaciones económicas de la sociedad en que vive, sino que unido a ello penetra y es influido por un conjunto de nexos espirituales que enriquecen su quehacer social y hacen que además se introduzca su actividad como parte de la cultura de su país, de su comunidad, cultura que le permite al hombre reflexionar, establecer relaciones, conformarse determinada ideología y en consecuencia con ello formarse convicciones cuyo objetivo primordial va encaminado a transformar y enriquecer dicha cultura a través de su actividad. En la vida espiritual de la sociedad en que vivimos, el arte adquiere, junto con la ciencia, una significación cada vez mayor...