- Los cristianos no se distinguen de lo demás hombres ni por su territorio, ni por su lengua, ni por su vestimenta. No habitan en ciudades propias, no usan un lenguaje particular ni llevan un género de vida especial. Su doctrina no es fruto o conquista del
talento y especulación de hombres estudiosos; ni profesan, como hacen algunos, un sistema filosófico humano.
Viven en ciudades griegas o bárbaras según le ha tocado en suerte a cada uno, siguen las costumbres de los habitantes de cada país en el vestido, la comida y el resto del vivir. Sin embargo, dan muestra de una forma de vida admirable y, al decir de todos, increíble. Habitan en sus patrias respectivas, pero como forasteros; participan en todo como ciudadanos, pero comportándose como extranjeros. Toda tierra extranjera es patria para ellos y toda patria es tierra extranjera...