Las soluciones tecnológicas a las demandas de la viticultura y la
enología han evolucionado en los últimos años de forma inimaginable. Las
bodegas parecen a menudo laboratorios de alta tecnología, a pesar de que siguen manteniendo el aspecto, por estética que no por necesidad, de unos espacios tradicionales más destinados a la contemplación que a la elaboración. Además, las soluciones han ido llegando de la mano de los fabricantes, los investigadores académicos y, cada vez más, de los propios enólogos, que conocen a fondo el proceso y el producto y saben cómo optimizarlo.
Fuente: http://www.acenologia.com