Introducción
Por lo que sabemos, "lo Cavallot" y la "Balladora" desaparecieron hace cosa de unos cien años.
Efectivamente, hasta los últimos años del siglo XIX -y quizás también durante los primeros del XX- el día de Navidad, a la salida de la Misa Mayor, aparecían estas misteriosas figuras. Lo Cavallot lucía un llamativo vestido de terciopelo rojo parecido a los que lucían los bufones medievales, con sus cascabeles en las piernas incluidos. La cara quedaba prácticamente anónima, merced a un abundante flequillo formado por una retahíla de colgantes y cabellos que partían de un caprichoso sombrero. En conjunto, el flequillo y el sombrero querían representar la cabeza de un caballo. La larga cola que le colgaba completaba el aspecto de ser ecuestre y, a la vez, le daba un cierto toque demoníaco. También traía colgando una gruesa llave y, para rematar su aire antisocial, contaba con la ayuda de una tralla o látigo que balanceaba en una mano (un utensilio, gracias a Dios, poco utilizado hoy en día). Aunque, si queréis enriquecer vuestros conocimientos teórico prácticos, podéis pedir referencias a algún forofo del sado). De la "Balladora" sólo diremos que, al menos en sus últimos tiempos, era un hombre disfrazado de mujer gordita y un poco pánfila.