La complejidad de lo humano ha sido constatada en todos los tiempos.
Al paso de los siglos, en toda cultura, el hombre nunca ha dejado de interrogarse sobre sí mismo; sobre su origen, fin y naturaleza: ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? ¿quién o qué soy?
El deseo impaciente de saber sobre sí mismo y poder descubrir su verdad total es algo connatural a todo hombre.