El presente CURSO DE VERANO 2008 sobre "La rama neoherreriana de la
arquitectura española de la Ilustración" será el cuarto de un ciclo iniciado el verano de 2005 con el curso "El estilo debidamente llamado Herreriano", y continuada el verano de 2006 con "Francisco de Mora (1552-1610), el estilo Herreriano entre dos siglos" y el verano de 2007 con Juan Gómez de Mora (1586-1648), el estilo herreriano en el Barroco.
Este nuevo curso mantiene la voluntad de búsqueda de las bases de análisis histórico e historiográfico necesarias para tipificar de un modo preciso y operativo los invariantes característicos del estilo Herreriano, pero lo hace ahora en el ámbito temporal de la segunda mitad del siglo XVIII
español, tras un siglo de pérdida de vigencia de la escuela herreriana en España, a pesar de algunos episodios ocasionales, muy vinculados a la tradición constructiva de los Austrias, donde aparece en relación con obras de arquitectura religiosa o con obras reales (por ejemplo, el palacio de Teodoro Árdemans para Felipe V en La Granja de San Ildefonso).
En este cuarto curso, se tratará nuevamente de poner a prueba aquellos estereotipos historiográficos en los que lo Herreriano -sinónimo de estilo desornamentado y en el que las autorías artísticas individuales se diluyen en aras de una idea de obra colectiva, ajena a brillos y protagonismos personales- coexiste con otras ramas del gran árbol del Neoclasicismo en las artes en general y en la arquitectura en particular.
Para este curso, la importancia del Monasterio de El Escorial y su entorno es nuevamente fundamental. No sólo porque esta obra es la que mejor representa el repertorio ideal y formal del estilo Herreriano. También porque es en la segunda mitad del siglo XVIII, durante los reinados de Carlos III y Carlos IV, cuando el conjunto monástico se ve ampliado por el arquitecto real Juan de Villanueva (1739-1811) con dos nuevas casas en la Lonja: la Casa de Infantes, alineada y en contacto con la Casa de la Compaña de Francisco de Mora, y la Casa de Ministerios, alineada con las dos primeras Casas de Oficios de tiempos de Juan de Herrera y el mismo Mora. En ellas está concretada la mejor y más inequívoca aportación del Neoclasicismo español a la rama neoherreriana, repensada, revalorizada y refundada años antes en el seno de la Academia de San Fernando. Y es que, en efecto, otros casos de neoherrerianismo son detectables en obras de figuras señeras de la
arquitectura española de la Ilustración, como Ventura Rodríguez y Francisco Sabatini, generalmente adscritos a corrientes más propias del Barroco clasicista que del Neoclasicismo.
En este curso habrá que considerar también, con un protagonismo fundamental en el desarrollo de las clases y las mesas redondas, el gran tema de La creación del Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial por Carlos III. Con ella se promueve, y en seguida se consolida, una trama urbana y un concepto de municipalidad que llega hasta nuestros días conservando ejemplarmente un caserío de la época y una escala doméstica e institucional controlada y precisa, gracias a la ordenanza que dictó para su edificación aquel mismo arquitecto real, Juan de Villanueva, y a su sentido normativo para toda nueva construcción en el Real Sitio. En relación también con el curso 2008, es preciso considerar, como en cursos anteriores, el hecho de la futura creación en San Lorenzo de El Escorial del Centro de Estudios Herrerianos (CESHER) con sede en el antiguo Cuartel de Voluntarios, un edificio atribuible al gran arquitecto Juan de Villanueva que es de propiedad municipal desde su construcción en tiempos de Carlos III. El CESHER será en los próximos años un permanente foro de investigación y un centro activo de documentación de la arquitectura Herreriana, dedicado a la formación del catálogo razonado de los edificios que incluya en sus registros.