Muchos son los testimonios recogidos de la eficacia de esta sencilla y humilde receta a base de ajos y aguardiente, tolerante y apta para muchas personas que padecen un sinfín de dolencias y enfermedades. Una receta que ha dado la vuelta al mundo y que gracias a Dios los laboratorios farmacéuticos no pueden patentar.
Fuente: http://www.ecoaldea.com