Lo que menos me ha gustado:
La falta un enfoque más claro sobre el médico como siendo un ser humano igual a los otros, con la crucial diferencia de tener en sus manos la vida y la salud del paciente.
Lo que más me ha gustado:
El abordaje claro y lúcido del tema "error médico", delante del expresivo avance de las ciencias biológicas que quizás no esté siendo acompañado debidamente por la jurisprudencia y doctrinas.
Te prepara para:
Realmente, apenas (con todo respeto) el repase de conceptos que ya los había aprendido antes, no obstante estén dispuestos bajo una óptica diferenciada, típica de las doctrinas vigentes. La materia es adecuada para principaintes y también a aquellos que aún mantienen dudas críticas al respecto del asunto. Tanto profesores, como alumnos, pueden disfrutar y aprovechar el artículo, sacando conclusiones merecedoras de debate en amplio sentido. Para su mejor aprovechamiento, paréceme necesario que el lector ya haya transitado por ese meandro temático, permitiéndole mejor comprensión de la materia.
Los conceptos de responsabilidad (lato sensu), acto médico como contrato, obligaciones de medio y de resultados, entre otros, están muy bien definidos y permiten aclarar eventuales dudas sobre los mismos. Así también se puede afirmar sobre el abordaje de daño y culpa, impericia, negligencia, imprudencia, y como inciden delante de la normativa de responsabilidad civil. Muy bueno.
Conclusión:
En general, el trabajo disertivo analizado se puede considerar de excelente padrón. En el abordaje de "culpa", dejó de analizarse también el "dolo" (o sea, la intención de ejecutar el acto criminoso), que, en la práctica diuturna, no se deberia dejar de lado, puesto que incidente en niveles substanciales. Es en este sentido que subrayo la necesidad de ética en la medicina. En Brasil, existen un números casos relatados sobre imperícia, negligencia o imprudencia, a pesar de ser difícil su comprobación (en face a variables incontrolables).
Los errores de diagnóstico, a mi ver, son los más incidentes y también los que más daño provocan, a pesar de ser, ésta, una afirmación basada en tesis, o mejor, en investigación informal, no científica.
Por otro lado, cuando se trata de responsabilizarse el profesional médico de un error de diagnóstico (que puede llegar a causar óbito o grave lesión), se torna muy difícil comprobar tal acusación, no raro derivando en conclusión tempestiva de la acción o, aún, en sentencia de reparación de daños inócua.
Como afirmé antes, esto tanto puede ocurrir por error médico, como por la interferencia de innumerables variables incontrolables, muchas de ellas derivadas del propio paciente (en parte, por su ignorancia al respecto de su enfermedad) o de auxiliares del médico (asistentes y otros) o, aún, de determinaciones superiores (directores de los establecimientos, empleados graduados etc.).
Es por esto que, cuando se plantea el tema ora en análisis, se debe considerar, siempre (y cuando en territorio de la medicina privada), la influencia de cuatro componentes de esta ecuación: el médico, el hospital o clínica, la organización aseguradora y personas externas a la relación contractual entre paciente, aseguradora, clínica y médico.
Observado, ahora, de otro punto de vista - digamos, externo al problema -, la responsabilidad civil (y también penal) del acto médico a veces se diluye cuando ingresa al proceso ético y moral en foro de la asociación correspondiente (médica). Y este es un detalle que debe pesarse bien, pues puede haber la condenación del médico en ámbito legal civil (con la consecuente indemnización debida al paciente), y, curiosamente, ser denegada su culpa en ámbito del Consejo de Ética de la asociación médica - lo que permitiría, en tesis, que el profesional, a despecho de su culpabilidad, continuase a clinicar normalmente.
La doctrina (específica o genérica) atribuye este fenómeno al corporativismo existente no sólo en esa clase profesional, como en tantas otras. No raro, las penalidades - mismo delante de irresponsabilidad grave - no pasan de advertencia (escrita o verbal) o suspensión "suave"; casi nunca alcanzando el cancelamiento del derecho de clinicar.