Desde hace unos años la
historia agraria ha cobrado nuevo interés y ha alcanzado niveles muy altos de calidad entre nosotros. Esta situación no deja de ser paradójica cuando, de acuerdo con el consentimiento poco menos que general, la agricultura misma ha dejado de tener importancia en nuestra economía y el agricultor ha pasado a ser algo así como el habitante de una reserva para especies en peligro de extinción, mantenido con políticas de protección muy diversas.
Fuente: http://www.iaeu.es/etextos