- La universidad del atlántico navega sin capitán ni timonel, mucho menos tripulación abordo que la lleve a puerto seguro. Su modelo
administrativo no responde a ningún modelo organizacional, la crisis financiera y académico- administrativa la tienen como un paciente con cáncer o sida al que tratan con acetaminofen. Lo más grave es que hay un silencio cómplice tanto de los miembros de la comunidad académica como de los de nuestra sociedad a la cual se debe. Hay necesidad de sacudir la estructura de poder desde sus cimientos hasta que el terreno que pisen los miembros del Consejo superior y de la "alta dirección de la universidad" comience a temblar bajo sus pies, es improbable que estén lo suficientemente despiertos para comprender la necesidad de hacer un cambio tanto de sí mismos como de la universidad en su condición de organización...