- En realidad bastaría con imaginarse a un veinteañero José Augusto Trinidad Martínez Ruiz caminando por el Paseo del Prado, con su desapasionada e indolente apostura, cabello engominado, apabullante mostacho y monóculo en ristre, para poder hacerse una ligera idea del recibimiento que le pudo hacer la crítica literaria a la sazón. Llegó a jugarse a Dios en sus primeras publicaciones periodísticas, especialmente con su primer artículo, "El ocaso de una gloria"... y si no, que se lo pregunten a Vico. Con todo, Azorín fue uno de los escritores más leídos en su época y por sus compatriotas. Llegó a ser el barómetro o, como hubiera dicho Unamuno, el "notario" de la vida política, literaria y cultural de España durante las primeras décadas del siglo XX.