Lo que menos me ha gustado:
Incorporar gráficas o dibujos recuperables (p.ej. Power Point) para utilizar en cursos hacia profesores, motivándolos al cambio educativo o para la aclaración o extensión de los conceptos.
Lo que más me ha gustado:
Contiene definiciones de gran utilidad en la labor del docente, apoyando la necesidad de cambios en los paradigmas educativos tradicionales en la ruta hacia el desarrollo de las competencias.
Te prepara para:
He comprendido un poco más el significado del término COMPETENCIAS y sus componentes (las habilidades, destrezas, etc); su movimiento continuo (desarrollo entendido en su sentido biológico) y la necesaria participación de los docentes hacia objetivos comunes.
Conclusión:
El curso es en sí, un documento básico para ubicar en su dimensión real el término de COMPETENCIAS en el ámbito educativo. Transitar desde los conceptos tradicionales de la enseñanza, hacia los nuevos enfoques pedagógicos basados en el aprendizaje o mejor dicho, la adquisición progresiva de funciones que formaran posteriormente las competencias, es un proceso árduo y nada fácil. El curso ayuda en el logro de ese objetivo, contribuyendo con la claridad de sus conceptos, definiendo la participación del docente que inicia con el desarrollo de su propia competencia.
Lo que menos me ha gustado:
El planteamiento del término competencia no establece asociaciones del saber ser con las actitudes, el saber hacer con las habilidades y destrezas, así como el saber, con los conocimientos.
Lo que más me ha gustado:
Un acierto de este estudio es considerar la actitud. Ahí está el secreto para quien desea competir. Ser competente y desarrollarse en un ambiente competitivo.
Te prepara para:
Que su idea de competencia como la “convergencia de los comportamientos sociales, afectivos y las habilidades cognoscitivas”; me hizo pensar en lo práctico y preguntarme: ¿qué tiene que ver todo eso?, por ejemplo, cuando un cantante ejecuta una interpretación magistral de una ópera x; también habría que pensar en el mecánico que hace una afinación a un auto y logra eliminar ruidos y gases contaminantes al hacer esta operación, o en un caso extremo, la sopa de mariscos que prepara una ama de casa; finalmente, el caso es que lo hagan bien, es decir, que se oiga bien el canto de la ópera, que el auto funcione de maravilla, y que la familia disfrute las suculencias preparadas.
Conclusión:
Tal vez sería mejor ser más simple, si reflexionáramos desde cuándo existe esta pregunta para alguien que busca un empleo: ¿Qué sabes hacer? Eso, es lo que esencialmente se asocia con una competencia. En el caso del profesor, es arrogante afirmar que “el saber desempeñarse, interpretar, actuar y planear permite a los alumnos adquirir aprendizajes significativos”. Es mejor ubicarse en un plano más humilde, el profesor ha de ser un respaldo o apoyo confiable que ayude a los alumnos al desarrollo o realización de su propio aprendizaje. Deberíamos voltear la hoja para dejar de considerar al docente como una maravilla, un modelo o paradigma. Olvidarnos de "el maestro lo dijo". El mundo competitivo es real, ya está aquí, y exige que en el ambiente laboral las personas sepan hacer las cosas y no se pierdan en remembranzas de estilos y modos de hacer ajenos.