La primer causa de muerte en mujeres no es el cáncer de mama, como indica la creencia popular. Actualmente, las estadísticas marcan que una de cada 3 mujeres tienen problemas cardiovasculares; además, por lo menos ocho millones de mujeres mueren cada año, en todo el mundo, como consecuencia de males cardiovasculares, en especial de ataque al corazón. Esta cifra es casi 8 veces mayor que la correspondiente al cáncer de mama o seis veces mayor que las muertes causadas por el SIDA. En los países en vías de desarrollo, la mitad de las defunciones de mujeres de más de 50 años se deben a enfermedad cardiovascular y, más específicamente, a infartos.
La Federación Cardíaca Mundial (WHF – World Heart Federation), propuso el último domingo de septiembre, como el Día Mundial del Corazón. Según la WHF, se debe considerar a esta fecha como la indicada para ocuparse globalmente por los riesgos cardíacos que padece la mujer. La razón es que la salud del corazón femenino no fue considerada seriamente hasta ahora (ni por las mujeres ni por los profesionales médicos).
La realidad es que no sólo en el imaginario popular sino también en la comunidad médica existe la hipótesis de que los hombres son más propensos que las mujeres a padecer insuficiencias cardíacas. Según las observaciones más recientes, casi seis de cada diez médicos creen que el porcentaje de hombres que muere por ataque cardíaco repentino es mayor que el de las mujeres. En realidad, por esa causa, mueren más mujeres (11 por ciento) que hombres (8,5 por ciento). Este resultado surgió de un estudio realizado por la WHF y los Laboratorios Merck, entre 820 médicos de cabecera y
medicina general pertenecientes a 11 países.
Es cierto que los antecedentes genéticos influyen y que aún no está clara la razón de por qué los problemas cardíacos parecieran ser diferentes en mujeres y varones. Estructuralmente, los corazones y arterias son básicamente las mismas. Si bien el corazón de la mujer es más pequeño, el mismo es proporcionado al tamaño de su cuerpo.
Más de la mitad de las defunciones e incapacidades femeninas, causadas por enfermedades cardíacas, podrían disminuir con la combinación de sencillas y económicas medidas de prevención. También resulta imprescindible que el sexo femenino se tome en serio la reducción los riesgos a partir de controlar la obesidad, el tabaquismo, la hipertensión o el alto índice de colesterol.
Cualquiera que fuere la índole de la enfermedad cardíaca, ésta es la amenaza general más seria para la salud femenina.
Los clásicos síntomas que anticipan un ataque son: pesadez, presión y/o dolor en el centro del pecho, el dolor extendido hacia el cuello, mandíbula, espalda, parte superior del abdomen y el brazo izquierdo (más que el derecho), náuseas y/o vómitos. También pueden observarse, o no, dificultades para respirar, mareos y desmayos. Dejando de lado a estas señales clásicas, existen otros síntomas que se presentan particularmente en las mujeres: fatiga y debilidad no habitual, ansiedad y nerviosismo, problemas de digestión, sensación de pesadez y presión en el centro del pecho y dolor entre los omóplatos.
Como todas las personas necesitan un corazón para vivir, resulta crucial que las mujeres tomen conciencia de la importancia que posee un estilo de vida sano: ejercicios indicados por el profesional de cabecera, buena alimentación y el no fumar. El hecho de que con estas medidas se pueden evitar más del 50 por ciento de las muertes femeninas, además de las secuelas de invalidez o discapacidad, es un aliciente enorme.
Por todo lo anterior, la WHF recomienda:
Fuente: http://www.buenasalud.com