Liebre iberica.
Es un roedor solitario y nocturno, la liebre pasa casi todo el día encamada en una ligera depresión del terreno. Le gusta realizar largos paseos nocturnos y a la hora de volver a su "encame" da infinidad de vueltas, rodeos y cambios de recorrido para no ser perseguida por sus abundantes enemigos (lobos, zorros, etc.)
Sus aguzados sentidos la permiten percatarse del peligro con bastante antelación y su mejor arma, la velocidad en carrera, la saca a relucir en sus continuas huidas que marcan su carácter solitario. Aún así, la huida repentina no se da siempre en la liebre, ya que a veces espera agazapada a que el peligro pase de largo para acto seguido emprender la marcha en sentido contrario.