- El macrófago tiene su origen en las células germinales pluripotenciales ~ripotenciales
granulo-monocíticas (CGp-GM) de la médula ósea. Por acción de los factores
de estimulación colonial (CSF), de naturaleza glucoprotéica, la CGp-GM se
diferencia en
célula germinal monopotencial monocítica (CGm-M), la cual, se
diferencia en monoblasto, y éste, a su vez, en promonocito, la primera
célula morfológicamente identificable como precursora del macrófago y que ya
posee algunas de sus características, como adherencia al vidrio y capacidad
fagocítica. Por división del promonocito y posterior diferenciación aparecen
los monocitos, que abandonan la médula ósea pasando a la sangre. Los
monocitos circulantes pasan por diapédesis a través del endotelio vascular,
emigrando hacia los tejidos en los que se diferenciarán en macrófagos, que,
a su vez, pueden presentarse en diferentes estados funcionales: residentes,
inflamatorios y activados. El conjunto formado por los precursores
medulares, los monocitos y los macrófagos tisulares, se engloba actualmente
bajo la denominación de Sistema Mononuclear Fagocítico (SMF) (tabla I).
Los macrófagos tisulares, recién llegados del torrente sanguíneo, son aún
células con gran capacidad de diferenciación, pues todavía no han alcanzado
la madurez de algunas de sus capacidades funcionales, debiendo pasar por
progresivos estados de activación hasta conseguirlo.
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