Los logros de los sistemas de
formación están influidos en la actualidad por el marco económico e institucional en el que operan, así como por el contenido y la
organización de sus propios programas; éstos son transferibles, no así el marco donde se imparten. La Oficina Internacional del Trabajo considera que, entre los elementos comunes destinados a potenciar la eficiencia de la formación figura el de la calidad: fundamental para que _tanto quienes recibirán esa formación como las empresas_ confíen en la capacidad del proveedor de formación para comunicar las calificaciones requeridas. En un momento en el que se tiende a la descentralización de la formación profesional, ésta habilita políticas y diseños de aplicación local. Por tal razón las mayores innovaciones en la política de formación se dan cuando esa descentralización permite que aquellas iniciativas locales se aprovechen con mayor eficacia. Esto coloca a los Centros de Formación y a las Escuelas Técnicas en un punto neurálgico de la transmisión de la calidad. Y, por ende, serán sus directivos quienes asumirán _a través del "cara a cara", de la proyección hacia el mundo productivo y del espíritu comunitario, y del orgullo local_ los beneficios potenciales que ofrece la descentralización, en aspectos tales como la
motivación y la adhesión......