En Canarias no existe en su forma natural. Por ello, las culturas aborígenes no lo trabajaron, fabricando sus útiles cotidianos con barro y piedra. Tras la llegada de los colonos castellanos, con la introducción del ganado mular, asnal y caballar, la población se vio en la necesidad de herrar las bestias y trabajar la forja. Clavos, herraduras, cencerros, hierros para marcar ganado, candados para trancar puertas, útiles de cortar, hojas para herramientas y todo tipo de herrajes salían directamente de la forja.
Fuente: http://www.gobcan.es