La actividad minera en Chile antecede a su historia y alcanzó un ritmo importante en el siglo 19, seguido en el siglo 20 por el desarrollo de las grandes explotaciones cupríferas.
Entre los factores que deben ser considerados con especial cuidado, por su efecto en la composición y dispersión de los contaminantes, están la posición de la fuente potencial en la respectiva cuenca hidrográfica, así como la mineralogía del depósito y el tipo e intensidad de la alteración hidrotermal que afecta a las rocas de su entorno. Cuando se trate de explotaciones mineras en etapa de cierre, la preocupación debe ser máxima, si ellos: a) Incluyen contenidos significativos de metales o metaloides con propiedades tóxicas. b) Se sitúan en la cabecera de las cuencas, en áreas de topografía abrupta. c) Están en zonas con intensa alteración hidrotermal. d) Sus rocas presentan alto grado de fracturamiento. e) Su explotación subterránea ha dejado un elevado volumen de cavidades, que faciliten la interacción de los minerales residuales con el
agua subterránea. f) La pirita (bisulfuro de hierro) es un componente mineralógico abundante.....