La mayor parte de la documentación sobre la
música y la danza en la época colonial, antes de la expulsión de la compañía de Jesús, gira en torno de la actividad de las misiones y los Colegios urbanos. Los pueblos guaraníes, cuya lengua era tan melodiosa como rica en matices, resultaron especialmente aptos para el aprendizaje de los instrumentos y los temas musicales traídos de Europa.